Hay días que te entran ganas de matar a gente y otros días que lo que quieres no es matarlos, sino que lo que quieres es torturarles y que sufran por inútiles...
154. Muchas mañanas cuando llego a la oficina me gusta pegar un golpe en la puerta metálica y entrar rápido gritando algo como "Buenos días! Andres" o "Que pasa! Andres", mi socio se pega un susto y yo me harto de reír.
155. ¡¡¡Hemos recogido nuestra flagoneta nueva!!! Por fin vamos a poder llevar maquinas sin tener que hacer malabarismos con la de mi padre.
156. Al llegar a casa del largo día de trabajo, el vecino "simpático" ha arreglado la valla, que por otro lado se rompió por su culpa.
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